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martes, 9 de junio de 2009

Carta abierta a todos y todas los ciudadanos, colectivos, partidos y sindicatos


Concentraciones los días 13 y 14 de junio para exigir verdad justicia y reparación para las víctimas del franquismo.

Federación Estatal de Foros por la Memoria
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Estamos asistiendo a momentos decisivos en los que se plantean dilemas ante los que nunca nos habíamos enfrentado, si bien, en otros tiempos, otros compañeros y compañeras sí tuvieron que hacerlo. La destrucción del estado del bienestar que llevamos sufriendo desde hace varios años viene emparejada con la destrucción del estado de derecho, facilitando el deterioro del respeto a los Derechos Humanos. No vamos a entretenernos en hacer un análisis del proceso histórico que nos ha llevado a esta situación que evoluciona negativamente día a día, pero sí vamos a apuntar hacía una de las causas que favorecen que los grandes poderes económicos y políticos -antidemocráticos por naturaleza-, manipulen a su antojo las instituciones y las leyes para conseguir sus objetivos, que no son otros que los de mantener y aumentar sus beneficios económicos y sus privilegios. Nos estamos refiriendo a la impunidad con la que estos grandes poderes han estado actuando siempre a lo largo de la historia.

Durante siglos hemos asistido a terribles matanzas y pillajes que la Historia –siempre contada por los vencedores- ha transformado en grandes epopeyas. Cuando hemos conseguido escuchar la voz de los vencidos, hemos descubierto otra realidad muy distinta. Nadie duda hoy en día que las conquistas de Julio Cesar tenían como objetivo aumentar sus riquezas y su poder, sin embargo, parece que dudamos cuando nos hablan de “guerras humanitarias”, “guerras contra el terrorismo” o, como en nuestra historia reciente de “cruzadas” y “transiciones”.
Gracias a la impunidad con la que los poderosos han actuado, nos encontramos en una situación en la que la vulneración de los Derechos Humanos se ha hecho algo cotidiano, incluso en sociedades definidas como muy democráticas. Sólo se ha perseguido y se ha luchado contra la impunidad cuando a esas grandes fuerzas antidemocráticas les ha interesado.
El trabajo desarrollado por el movimiento memorialista democrático ha facilitado que se pueda oir la voz de los vencidos y con ello conocer la impunidad con la que los grandes poderes fácticos (el poder económico, el poder militar, el poder eclesiástico y sus lacayos y comparsas) iniciaron un golpe de estado contra la esperanza de conseguir mejores condiciones de vida de los pueblos del Estado Español, y contra el gobierno y la forma de estado con los que esos pueblos se había dotado para hacer realidad sus aspiraciones.

La impunidad es por tanto el pedestal sobre el que se sustentan los actuales poderes fácticos, directos herederos de los anteriores y dispuestos a que la Historia siga siendo un espacio en el que ellos deciden las “reglas del juego”, las cambian a su antojo cuando no les son favorables y no dudan en cometer los crímenes más execrables en nombre de cualquier causa aparentemente noble. Nunca se suelen sentar en el banquillo de los acusados y suelen ser siempre los abanderados de “reconciliaciones” y “modélicas transiciones”. En el Estado Español, esas reglas vuelven a ser cambiadas. Un gran pacto entre los dos partidos mayoritarios (el que representa directamente los intereses de esos poderes fácticos, el PP y el PSOE que los está representando indirectamente, por cobardía, por interés, o por ser el refugio de muchos represores, y herederos de los represores, necesitados de una imagen de “demócrata de toda la vida”) quiere acabar con esa pequeña trinchera anti-impunidad en que se estaba transformando la Audiencia Nacional. A esto, tenemos que añadir el intento de amedrentar, mediante el procesamiento del juez Garzón, a los jueces de primera instancia, dispuestos a iniciar procedimientos para esclarecer, en sus jurisdicciones, los crímenes cometidos por el franquismo (amén de otras lecturas que puedan hacerse de este hecho). Se está tratando de evitar, por todos los medios, que la lucha contra la impunidad se abra paso ya que pone en peligro privilegios e intereses de esos poderes fácticos. En ese contexto es en el que nos tenemos que mover y en el que nos tenemos que movilizar.
Durante los últimos años, parecía que el estado español se había transformado en un bastión de la lucha contra la impunidad. Y decimos “parecía” porque lo que se escondía detrás, realmente era otra cosa. Se procesaba a criminales contra la Humanidad de todo el planeta, pero los de aquí –gracias a “la modélica transición”- iban muriéndose en la cama con obituarios que nos contaban su intachable historial “democrático”. Generación tras generación de represores ha burlado a la Justicia. Porque el franquismo duro varias generaciones –es más, podríamos atrevernos a decir que todavía existe, al menos en el terreno ideológico- y ningún represor ha sido nunca procesado. Ni los que torturaban y mataban “por Dios y por España” en los años treinta y cuarenta, ni los que lo hicieron en las décadas siguientes fueron nunca perseguidos por la Justicia. Esto ya es, de por sí, muy grave, pero si hay algo más grave aún es la falta de reconocimiento jurídico de sus víctimas.

La Legislación Penal Internacional se basa en tres derechos: el Derecho a la Verdad, el Derecho a la Justicia y el Derecho a la Reparación. Tal como hemos visto a lo largo de los años, la falta de voluntad política y la pervivencia en numerosas instituciones del estado –en especial, en la judicatura, en las fuerzas armadas y en las de orden público- de verdaderos herederos biológicos e ideológicos del franquismo- con la bendición de la jerarquía de la Iglesia Católica, por supuesto- están impidiendo que ninguno de estos tres derechos se haga efectivo. No quieren que se haga justicia con las víctimas de la ilegal -y condenada por la ONU, por su carácter fascista- dictadura del general Franco.

El trabajo de las asociaciones memorialistas ha conseguido que las víctimas se hicieran visibles y, a pesar de las exhumaciones, actos de divulgación, investigaciones, libros, documentales, películas, etcétera, realizados no hemos conseguido que se haga Justicia. En varias ocasiones hemos salido a la calle para reivindicar “VERDAD, JUSTICIA Y REPARACION PARA LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO”. Hemos sido pocos, pero representábamos a los centenares de miles de represaliados por el franquismo. Podemos ser muchos más si todo el movimiento memorialista toma conciencia de que ha llegado el momento de salir a la calle y que las concentraciones reivindicativas no son un sustituto de nuestro trabajo habitual, sino una parte más del mismo.
Si conseguimos que en cada ciudad y en cada pueblo se realicen concentraciones periódicas y entramos en una dinámica que aumente, cada vez más, el número de poblaciones en las que grupos de compañeros y compañeras se unan para dar esta batalla contra la impunidad, estaremos haciendo que el movimiento avance hacia sus objetivos. No podemos seguir siendo exclusivamente personas buscando a un ser querido desaparecido, sino ciudadanos exigiendo justicia.
Por todo ello, los próximos días 13 y 14 de junio (a elegir uno de los dos días por cada colectivo) volveremos a concentrarnos en distintas poblaciones del estado ante los juzgados de mayor rango de cada una de ellas.
No queremos anteponer siglas, ni queremos que las asociaciones sean protagonistas de estas acciones, sino hacer visibles a las víctimas. Nuestra propuesta general para conseguirlo es que estas acciones se canalicen sobre tres ejes:

1.- Sólo una pancarta, sin siglas, en la que se exprese la reivindicación común:
“VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN PARA LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO”.

2.- Llevar en la concentración fotografías de los compañeros y compañeras represaliados por el franquismo.

3.- Lectura de cartas, escritos y poemas de compañeros y compañeras represaliados para que sean las víctimas las que hablen.

Las distintas convocatorias debéis hacerlas llegar, indicando día, hora y lugar de la concentración al correo electrónico foroporlamemoria@nodo50.org

A la espera de vuestras opiniones e iniciativas se despide, con un fuerte abrazo solidario,
José María Pedreño
Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria

2 comentarios:

daalla dijo...

Estupenda carta abierta, José Manuel. Le voy a dar difusión entre los compañeros de mi asociación de Familiares de los Fusilados de Torrellas (Zaragoza). Espero enterarme de cuándo será la concentración en Zaragoza; si no puedo hacerlo, te preguntaré en un nuevo comentario.
Entre todos lo conseguiremos.
Un abrazo.

Juan José López JARILLO dijo...

Hola Daniel.

Saludos José Manuel

Me voy a tomar la blibertad de difundir esta carta:creo que lo merece la pena que lo sea conocida.

Saludos

Salud y República