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miércoles, 25 de marzo de 2009

Víctimas de la Guerra Civil, contra los títulos nobiliarios que dio Franco


El ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, renovó el pasado 20 de febrero el título de Duque de Mola con Grandeza de España a los descendientes del general

(El País,NATALIA JUNQUERA - Madrid - 23/03/2009)

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que representa a los familiares de las víctimas de la Guerra Civil, solicita al Gobierno que retire los títulos nobiliarios que Franco concedió a algunos de los militares golpistas más sanguinarios, como los generales Mola, Queipo de Llano o Dávila.

El ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, renovó el pasado 20 de febrero el título de Duque de Mola con Grandeza de España a los descendientes del general que, tras el golpe militar de 1936, ordenó a su ejército: "Hay que sembrar el terror... eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros".

Para la ARMH es "incomprensible" que "quienes destruyeron la democracia durante cuatro décadas y sus descendientes reciban esos honores de Estado" mientras que los que la defendieron "se encuentran todavía en fosas comunes".

sábado, 21 de marzo de 2009

“Palabras huérfanas. Los niños en la Guerra Civil”


De Verónica Sierra

En 1937, una España dividida en dos sufría los efectos de un conflicto que se preveía largo y cruel. Muchos niños padecieron la separación de sus familias y la muerte de sus seres queridos; vieron cómo la violencia y la venganza se adueñaron de sus calles; tuvieron que hacer frente a la escasez de alimentos, a la insalubridad y la enfermedad; vivieron los efectos de los bombardeos... Otros muchos tuvieron que huir. Alrededor de 30.000 niños protagonizaron el primer exilio del pueblo español. Francia, Bélgica, Inglaterra, México o Rusia abrieron sus puertas a los niños españoles.

Este libro reconstruye, setenta años después, la historia de aquellos niños, de los que se quedaron y, especialmente, de los que tuvieron que dejarlo todo para poder sobrevivir y nunca volvieron. Y lo hace a partir de los documentos -cartas, diarios, cuadernos, redacciones y dibujos- que éstos, con sus letras temblorosas e inexpertas, escribieron entonces. Testimonios impresionantes de aquel tiempo convulso en los que ha quedado huella de una historia de encuentros y desencuentros, de pasiones y represiones, de esperanzas y sufrimientos, en la que, por encima del bien y del mal y de las diferencias ideológicas de los dos bandos contendientes, reposa la memoria de unos niños que lo único que quisieron fue vivir en paz y recuperar aquella infancia que la guerra les robó.

PRÓLOGO LA MEMORIA POSIBLE

"Y también recuerdo cómo tuvimos que dejar aquella casa en el malecón. Un otoño lluvioso, el olor a naftalina y a polvo, el pasillo abarrotado de bultos de libros, de envoltorios, maletas, sacos y paquetes [...]. Permanezco indeciso ante un mapa de España. ¿Me lo llevo o lo dejo? Hace siete meses que ha caído Madrid. Se acabaron las exaltadas preocupaciones, ya he quitado las banderitas [...]. No, me lo llevaré. Arranco las chinchetas, quito el mapa y lo doblo en ocho pliegues de modo que forma un folleto bastante abultado. Puede guardarse en el bolsillo del abrigo. Aún conservo el mapa entre mis libros. Han pasado muchos años, pero no lo he vuelto a abrir. Pero un objeto que ha absorbido en sí tantos sufrimientos y pasiones infantiles no puede perderse definitivamente".

Cuando Yuri tuvo que abandonar aquella casa del malecón (Dom na naberezhnoi), en la que había pasado su infancia y adolescencia, en su mente se agolparon numerosos recuerdos y sensaciones. Recordó hechos, días, lugares, juegos, miradas, conversaciones, nombres. Sobre todo nombres. Los de sus amigos, Dima, Liovka, Antón y, especialmente, Sonia, con quienes había compartido tantas cosas y había vivido sus primeras experiencias. Allí estaban, como fosilizados, acompañándole, observando todo lo que salía de aquella casa en ruinas, esperando para despedirse, infundiéndole ánimos aun en el silencio más absoluto, mientras él recogía sin ganas, junto a su familia, para marcharse sin saber cuándo volvería o cómo sería su nuevo hogar. Corrían malos tiempos. En Moscú se pasaba hambre, ocurrían cosas inexplicables, desaparecía gente, no era fácil encontrar un buen trabajo, en vez de aire lo que se respiraba era un miedo helado. Yuri y sus amigos, aunque él entonces no lo podía saber, volverían a encontrarse años después y ninguno se reconocería. Sus vidas siguieron caminos muy distintos. Al final, todos acabaron donde no pensaron que acabarían: los que de adolescentes no parecían tener futuro y eran malos estudiantes acabaron ocupando buenos puestos y formando una familia. También se convirtieron en lo que no eran: los más honrados acabaron vendiéndose al régimen y olvidándose de sus principios para poder sobrevivir.

Aquella tarde en la casa del malecón permanecería para siempre en la memoria de Yuri, porque marcó el inicio del fin. Mientras subía y bajaba las escaleras con cajas llenas de libros y aquel mapa de España, probablemente pensó en el curso escolar 1936-1937, el último de los 10 años que pasó en la escuela. Quizá se acordó de que ese año previo a la Universidad la escuela fue muy distinta a la de años anteriores. En ese curso había otros niños extranjeros, más pequeños que él, que no entendían bien el ruso, vestían uniformes muy nuevos y tenían un aula reservada sólo para ellos, donde un gran mapa (su mapa, el que ahora tenía en las manos), cuyos contornos no logró identificar, colgaba de una de las paredes, adornado con banderitas rojas y azules. Más tarde, el maestro les explicó que esos nuevos compañeros de escuela eran niños españoles que habían tenido que huir de su país debido a una guerra que desde hacía varios meses enfrentaba a hermanos entre sí: como si Rusia se dividiera de nuevo en dos y los rusos lucharan unos contra otros, como había ocurrido durante la Revolución. Sólo que en la guerra de España no sólo había españoles y, por eso, el camarada Stalin estaba ayudando a los republicanos, porque habían sido atacados por un enemigo común que amenazaba a Europa: el fascismo.

Verónica Sierra (Guadalajara, 1978) es Doctora en Historia y profesora de Historia de la escritura y de la lectura en la Universidad de Alcalá, donde coordina el Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre Cultura Escrita (SIECE), la Red de Archivos e Investigadores de la Escritura Popular (RedAIEP) y la revista internacional Cultura Escrita & Sociedad. Es autora de Aprender a escribir cartas. Los manuales epistolares en la Época Contemporánea (1927-1945) (2003), así como de diversas contribuciones sobre la escritura personal y popular contemporáneas.

sábado, 14 de marzo de 2009

...la Memoria queda viva por que estamos nosotros por ellos.


Hola a todos, a pesar del tiempo y Memoria recuperada a ratos, aquí y allá, a unos y a otros, aún no se les olvida…
A pesar del NO de PSOE y PP, la Memoria queda viva por que estamos nosotros por ellos. Ánimos.

Aquí os dejo un recorte de prensa.
Rafael Zarco Jiménez

inSurGente.-
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha lamentado que el pleno del Senado haya rechazado una proposición para que sea el Estado el que asuma las exhumaciones de las fosas de la Guerra Civil, y ha acusado por ello a los senadores de "falta de humanidad". En apenas unas semanas, y con motivo de las elecciones europeas saldrán en la televisión pidiendo votos, incluso de los republicanos.


Agencias/ insurgente.-

La Cámara Alta ha rechazado hoy, con 233 votos en contra, 11 a favor y 10 abstenciones, la toma en consideración de una proposición de ley, presentada por el senador del PSM-Entesa Pere Sampol, para modificar tres artículos de la Ley de Memoria Histórica con el fin de que sea el Estado quien indague sobre el paradero de las víctimas y asuma las exhumaciones de las fosas.
La ARMH, en un comunicado, explica que, de haberse aprobado la petición, se habría ayudado a miles de familias que esperan encontrar a sus familiares desaparecidos.

"Nos parece incomprensible y extremadamente inhumano que 233 representantes de los ciudadanos nieguen la ayuda humanitaria a familias que han vivido no sólo el terror de haber perdido a un ser querido asesinado violentamente, sino haber sido gobernados durante casi cuatro décadas por quienes promovieron esos crímenes", subraya la Asociación.

Tras recordar que en casi nueve años la ARMH ha podido exhumar a casi 1.600 personas, considera que eso demuestra que el Gobierno, si quisiera poner los medios necesarios, podría solucionar el problema en tres años.

La Asociación ve incomprensible que el Gobierno no ponga las medidas pertinentes para ello y lamenta especialmente la "falta de compromiso" de los senadores socialistas.

viernes, 6 de marzo de 2009

“La imagen de la mujer en la Guerra Civil. Un estudio a través de la prensa gaditana (1936-1939)”



De María Virtudes Narváez Alba

El triunfo de la rebelión militar entre 1936 y 1939, y la implantación de la dictadura franquista, relegaron los tímidos avances que en España habían alcanzado los derechos de la mujer desde finales del siglo XIX y, fundamentalmente, en el primer tercio del siglo XX y durante la Segunda República española.

Con respecto a la mujer, el franquismo se caracterizó desde un primer momento por la imposición del pensamiento patriarcal y autoritario, y por la separación social de los sexos.
La mujer pasó de nuevo a ser considerada como una persona sometida a la voluntad del varón, es decir, imponiéndose uno de los rasgos esenciales de la implantación del pensamiento fascista sobre la mujer, determinado además, en el caso español, por el triunfo del pensamiento y la política de dominio social y económico del franquismo.
En La imagen de la mujer durante la Guerra Civil, y tras recordar los antecedentes y los inicios de la guerra, se analiza el golpe militar en Cádiz y sus consecuencias inmediatas, para enseguida ofrecer un panorama general de la prensa española durante la guerra y más en detalle las publicaciones gaditanas de mayor importancia en el contexto prebélico y bélico, los periódicos La información y Diario de Cádiz, y el caso de Águilas (un periódico de corta vida, pero cuyo interés radica en ser el órgano de opinión de la Falange gaditana).
En los periódicos gaditanos, de los que se realiza un somero recorrido sobre sus contenidos, la autora se centra en el modelo de mujer que se refleja en sus páginas, siguiendo de forma metódica los roles que se establecieron de forma sistemática para la mujer, un modelo básico que se centraba en ser una buena fémina, es decir, esposa –aún mejor madre– sumisa, católica y patriota. Un modelo que, además de en las consignas oficiales y en el discurso emanado desde las autoridades rebeldes, incluyó diversos trabajos de autoría femenina que repetían el discurso oficial y trataban de alentar en las mujeres el papel que el nuevo régimen totalitario les tenía asignado.

María Virtudes Narváez Alba.
Cádiz, 1980. Licenciada en Historia y en Humanidades, realiza estudios de doctorado en Historia, Arte y Literatura en el mundo hispánico. Compagina su dedicación a la docencia en centros de enseñanza secundaria y bachillerato con una intensa labor de investigación, particularmente estudios de género centrados en la época de la Guerra Civil y el Franquismo. En este campo, ha participado en numerosos congresos y tiene varios artículos en diversas revistas científicas. También ha publicado el volumen Prisciliano. La trascendencia de su figura (2007).

domingo, 1 de marzo de 2009

Franco inventó la memoria histórica


El dictador encargó censos de desaparecidos y exhumaciones desde 1936.

El BOE prueba su preocupación por honrar (sólo) a su bando


NATALIA JUNQUERA

Publicado en: El País


La Ley de Memoria Histórica la inventó un dictador, Francisco Franco, cuando sólo era un general golpista. No la llamó así, pero no hay, en el texto arrancado con esfuerzo a las fuerzas democráticas en 2007, nada que el Caudillo no hubiera hecho 70 años antes.


Fue Franco el primero en pedir un censo de desaparecidos de la guerra; el primero en encargar a un grupo de expertos un protocolo de exhumación, y el único en preservar por ley las fosas comunes para que no se construyera sobre ellas. Todo únicamente para las víctimas de su bando.

Así se lee en la fuente más fiable posible, al menos, la más oficial. Múltiples leyes, decretos y órdenes publicadas en el Boletín Oficial del Estado dan cuenta, desde casi el principio de la contienda, en 1936, de la preocupación de Franco no ya por ganar la guerra, sino por honrar a sus víctimas. Así lo han constatado cuatro investigadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) tras dedicar más de 400 horas a bucear en una fuente tan generosa como inabarcable. "Sólo hemos podido arañar el BOE analizando algo más de 3.000 páginas", reconoce Carlos Agüero, coordinador de la investigación.Franco vigiló que todas sus víctimas fueran inscritas en un censo de desaparecidos o fallecidos acompañando las palabras "muerto gloriosamente por Dios y por España". Y quiso atender "tan justas aspiraciones de los familiares de aquellos que gloriosamente cayeron víctimas de la barbarie roja"; esto es, recuperar los cuerpos de las fosas comunes donde yacían. Para llevar a cabo la "piadosa finalidad" de devolver a las familias los cadáveres de sus seres queridos, una ley de mayo de 1939 facultó a los Ayuntamientos para no exigir los impuestos que "gravan las inhumaciones, exhumaciones y traslados de cadáveres víctimas de la barbarie roja", obedeciendo a "la verdadera necesidad de rendir el postrero homenaje de respeto a los restos queridos de personas asesinadas en circunstancias trágicas o muertas en el frente y cuyo enterramiento se ha verificado muchas veces en lugares inadecuados".

Otra orden de 1940 publicaba el "modelo de acta de exhumación" que había elaborado su comité de expertos, en este caso, el Consejo General de los Colegios Oficiales de Médicos. El protocolo de exhumación incluía la expropiación temporal de un terreno cuando los restos se hallaran en fincas privadas y la declaración del lugar de "tierra sagrada". Además, en abril de 1940, el Ministerio de la Gobernación ordenó a todos los Ayuntamientos que adoptaran "medidas que garanticen el respeto a los lugares donde yacen enterradas las víctimas de la revolución marxista". Y explicaba: "Con el fin de evitar posibles profanaciones y guardar el respeto debido a los restos sagrados de los mártires de nuestra Cruzada, los Ayuntamientos acotarán y cerrarán, de modo provisional, pero que reúna las precisas garantías de seguridad, aquellos lugares en donde conste de manera cierta que yacen restos de (...) asesinados por los rojos".Y para los casos en que nada de lo anterior fuera suficiente, Franco estableció medidas drásticas: "Para defender este camposanto (Paracuellos)", recordaba un decreto de marzo de 1951, "fue desviado en 1941 el torrente de San Miguel, afluente del río Jarama, y se llevó a cabo una variante de la carretera provincial de Barajas a Fuente el Saz". Quiso preservar (y lo logró) los lugares donde yacían sus muertos para que pudieran ser devueltos a sus familias. Mientras, muchas de las fosas de republicanos eran sepultadas para siempre por autovías y edificios. Y concedió, desde 1936, generosas pensiones vitalicias a sus viudas, algo que las esposas del bando enemigo no lograron hasta 1979. "Hemos encontrado pensiones de más de 1.200 pesetas, un fortunón para la época, y eso, en la España de la posguerra, generó unas élites de vencedores, poderosas y ricas", afirma Agüero. Para Emilio Silva, presidente de la ARMH, esta investigación derriba la tesis de que Franco diera un "golpe espontáneo" porque "comienza a legislar desde el primer momento" y demuestra lo "absurdo" del debate sobre la ley de memoria: "quienes decían que habría que reparar a los dos bandos deberían haber sabido que uno de ellos se autorreparó durante años".

Silva lamenta no haber podido investigar más. "Hemos gastado más de 1.000 euros en las consultas al BOE. Prefiero usar ese dinero para ayudar a familiares a recuperar a los suyos". Como hizo Franco.


La factura de la guerra


Franco fue tan generoso con las víctimas de su bando como cruel con las del contrario.

Mientras concedía "medallas al sufrimiento por la patria" y pensiones vitalicias a unos, vaciaba por completo las casas de otros. Primero, de gente, llevándose a padres y maridos republicanos a cárceles o fosas comunes. Y después, de todo lo que les quedaba, arrebatando a los supervivientes su profesión y sus bienes. De hecho, lo uno hubiese sido imposible sin lo otro.

Franco empezó a conceder ayudas y pensiones a sus víctimas en 1936. ¿De dónde salía el dinero? En 1937, Franco estableció por ley el procedimiento para la incautación de "bienes pertenecientes a las entidades de carácter político", esto es, todos los partidos e instituciones democráticas. Después lo hizo familia a familia. "Se juzgó incluso a personas ya muertas para poder requisar sus bienes y pagar la factura de la guerra", asegura Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.


Todo eso está también en la investigación sobre el BOE: "Las comisiones depuradoras", las "incautaciones", las "requisitorias" convocando a cientos de personas ante el juzgado más cercano; las partidas para mantener los abarrotados "campos de concentración"... "Por eso le enviamos el informe a Garzón", afirma Carlos Agüero, coordinador de la investigación.

"Era la prueba más contundente e inapelable de la feroz represión de Franco". -

domingo, 22 de febrero de 2009

"Detrás del silencio"


“Detrás del Silencio” se presenta el 3 de marzo
El 3 de marzo de 2009 tendrá lugar el Acto Oficial de presentación del libro “Detrás del Silencio: el Trágico Destino de los Gobernadores Civiles de la II República en Cádiz”.
El acto transcurrirá en el Palacio de la Diputación Provincial de Cádiz a las 20 horas. Todos los interesados podrán asistir, pues la entrada es libre.
En dicho acto de presentación intervendrán:
* José Aquiles Pettenghi Lachambre, autor del Libro.
* Juan José Téllez, prologuísta del Libro.
* Francisco Salazar, Comisario de la Memoria Histórica de Andalucía.
* Yolanda Peinado, Delegada Provincial en Cádiz de la Consejería de Cultura de la Junta.
* Ana Mosquera, Diputada Provincial de Cultura.
* Sebastián Cauqui Sánchez, Presidente de AMHyJA-Cádiz.
Junto con el acto de presentación, se exhibirán los cuadros y diseños gráficos de la Exposición Colectiva “Detrás del Silencio”, convocada y secundada por artistas españoles y extranjeros.

martes, 17 de febrero de 2009

El dolor de la guerra


Las historias contadas por las mujeres que sufrieron la represión física y moral durante la Guerra Civil y el franquismo ocupan cada vez más espacio en las librerías

El dolor de la guerra. - Getty PAULA CORROTO
(Publicado en Diario Público)

Desde hace una década, la industria editorial no ha podido resistirse a rescatar y novelar testimonios de la represión durante la Guerra Civil y el franquismo. Poco a poco, además, la voz de las mujeres cobra más presencia. La escritora ya fallecida Dulce Chacón fue una de las primeras en tratar el tema con La voz dormida (1998), novela que recogía con una sugerente y estilizada prosa las voces reales de aquellas que sufrieron la cárcel franquista. Desde entonces, han sido muchos (sobre todo, muchas) los que no se han resistido a indagar en estas historias de miedo, venganza e incluso épica. Y de enfrentarse a la pregunta ¿cómo contar la Guerra Civil a partir de testimonios?
"Tener una buena historia no te garantiza nada. Al final, uno depende de uno mismo y de su talento. Y no se puede olvidar que los testimonios mienten como bellacos".
Hay que cuidarse de las historias reales, porque no todo es verdad
Esta es la premisa que manejó el escritor Jesús Ferrero (Zamora, 1952) para su libro Las trece rosas (2003), la novela que puso al descubierto el asesinato de 13 menores inocentes poco después de finalizar la Guerra Civil.
Aquello era una joya, pero tenía ante sí una tarea más complicada: trasladar el dolor de la muerte injusta al papel impreso para convertirlo en una narración que fuera más allá de la fría prosa de la tesis académica o de la profusión de datos del reportaje periodístico.
La profesora de Literatura en el Instituto Velázquez de Sevilla, Pura Sánchez (Benalúa, Granada), publica ahora, Individuas de dudosa moral. 1936-1958 (editorial Crítica), un ensayo poco típico donde se entretejen historias reales de mujeres que sufrieron la represión franquista y que tiene el don de leerse como una amena novela.
Aunque duela, el escritor debe entrar en el alma de los personajes
En su investigación, realizada en los archivos del Tribunal Militar de Sevilla, encontró innumerables historias, sentencias y números. Sin embargo, según cuenta desde su casa sevillana, a pesar de manejar 90.000 fichas casi inteligibles, su punto de partida estaba bien definido: "Lo que me interesaba era poner de relieve que la represión que habían sufrido ellas era muy distinta a la de ellos, porque a ellas se les atacó desde el punto de vista de la moral". También sabía otra cosa: "El relato lo tenía que hacer mío desde el principio". El ensayo no podía ser así una sucesión de testimonios.

Personajes al desnudo

Uno de los factores más importantes cuando un escritor maneja información tan sensible es conocer a fondo el interior de los personajes para volver a reconstruirlos. Jesús Ferrero pone un ejemplo: "Cuando yo me planté ante las 13 rosas, descubrí que una de ellas, Carmen, tenía una enfermedad cardiaca, por lo que, al tener esa espada de Damocles constante, su experiencia en la cárcel debía ser narrada de forma distinta a la de las otras chicas". Hay que ponerse en la piel. Aunque al escritor le duela.

Un problema es la comunicación; muchas mujeres fueron anuladas

La periodista y escritora Llum Quiñonero (Alicante, 1954), que se deslizó entre historias de mujeres alicantinas de aquellos años de conflicto civil Nosotras que perdimos la paz (Foca, 2005); también se hizo un documental, Mujeres del 36, manifiesta que fue al intentar comprender a los personajes reales donde halló unas de las mayores dificultades.
La comunicación no fue sencilla porque se dio cuenta de que todas aquellas personas habían vivido en un mundo donde su propia historia les había sido negada. Romper esa barrera, "establecer una confianza plena y contarlo de una manera respetuosa fue bastante complicado", explica.
El punto de vista cambia cuando la represión se ha sufrido en las propias carnes. Juana Salabert fue una niña exiliada. Su padre, el periodista Miguel Salabert, tuvo que huir a París tras la Guerra, y allí fue donde ella nació y creció "viendo las grandes diferencias que existían entre la derecha francesa y la España franquista".
"Es necesario resaltar el coraje de las que sufrieron", dice Pura Sánchez
A pesar de entrar en el terreno de la anécdota, la escritora nunca olvidará "la vulgaridad masculina que se veía en las calles españolas" cada vez que regresaba a España para visitar a su familia.
El horror de nacer lejos de su país o de, simplemente, ser hija de represaliados le llevó a escribir Hijas de la ira. Vidas rotas por la Guerra Civil (Seix Barral, 2005), donde se encuentra su propia historia.
Para Salabert, que también ha publicado otras obras totalmente de ficción ambientadas en la Guerra como La noche ciega, era la forma de dignificar a aquellas niñas y adolescentes que habían sufrido tanto el conflicto como la primera época de la dictadura. "Algo que sí había vivido yo", comenta.
El morbo puede estar presente en muchos relatos y hay que evitarlo
Una de las características en todos estos libros es la admiración hacia sus protagonistas. Pura Sánchez, la autora de Individuas de dudosa moral, sostiene que no pudo impedir "resaltar el coraje de estas mujeres y la lucha contra toda desesperación".
Leyó sobre muchas y habló con otras como María González, que ahora tiene 84 años, y cuando comprobó que seguía teniendo una firmeza y una coherencia impresionante, sintió que tenía que incidir en ello. "Además, es una heroicidad muy poco reconocida porque parece que la épica que vale es la del hombre, que consiste en perder la vida en el intento". Llum Quiñonero insiste en que los testimonios de las mujeres que vivieron la guerra "son los de heroínas". Por eso, no se trata de inventar nada, sino de dejarlas que hablen. "Ese es su papel", dice.
Jugar con la ficción y apartarse de los hechos es otra posibilidad para tratar el material de los testimonios. Eso es lo que hizo Jesús Ferrero, quien se embarcó en el género de la novela en vez de en el del ensayo, lo que le proporcionó, además, una nueva herramienta de trabajo: la deducción. Y con buenos resultados: "Debo decir que ninguno de los familiares de las 13 rosas se ha quejado nunca de mi novela", afirma.

Si se habla de las mujeres, también hay que hacerlo de las falangistas

La melodía narrativa
Cuando se trabaja con la vida, el tono de la narración es muy importante. Mucho más cuando se trata de testimonios trufados de sangre y humillaciones el relato de las mujeres rapadas es constante.
Según apuntan los escritores consultados, hay que atenerse a la rigurosidad, ya que el gran error es caer en el melodrama, en el sentimentalismo o incluso en el morbo. Este último fue precisamente uno de los peligros con los que se encontró Carmen Domingo (Barcelona, 1970) en su libro Mi hija Hildegart (Destino, 2008), que recrea el famoso asesinato de Hildegart Rodríguez, de 18 años, a manos de su madre, en 1933. Un suceso plagado además de cuestiones políticas.
Para huir del sensacionalismo, se centró en las informaciones aparecidas en el periódico La Tierra e intentó remarcar el ambiente político y cultural de entonces.

El peligro ideológico

La ideología es otro de los dilemas de aquellos escritores que trabajan con testimonios. La memoria siempre es selectiva. Llum Quiñonero sostiene que precisamente por esta razón nunca quiso dejarse llevar por el relato político, "sino por lo humano y personal. Por eso, las vivencias que recogí eran muy diferentes".
Carmen Domingo también siente que debe existir una distancia y una cierta autocrítica cuando se trata de narrar hechos reales. De hecho, en su libro Coser y cantar (Lumen, 2007), que narra la situación de las mujeres desde el fin de la Guerra hasta 1961, se centra en las mujeres falangistas y ella señala que tiene muy poco que ver con ellas "porque también formaron parte de la historia. No se puede hablar de mujeres sin nombrarlas a ellas".
De ahí que lance una piedra a las editoriales: "Después de innumerables libros sobre Manuel Azaña, ¿para cuándo una buena biografía de Pilar Primo de Rivera?". Una biografía quizá no, pero sí hay una entrevista de Prometeo Moya con ella: Ultimas conversaciones con Pilar Prim o de Rivera (Caballo de Troya).
La profesora Pura Sánchez, autora de Individuas de dudosa moral, reconoce que es difícil soslayar la propia ideología cuando se trabaja con temas históricos, pero hay que intentarlo. Aunque a uno mismo le moleste. " Yo no puedo dejar de contar, por ejemplo, que todos los republicanos consideraban el tema de la igualdad", argumenta Sánchez.
Todavía quedan muchos testimonios por contar. Apenas se sabe nada de cómo eran las relaciones en el frente. El problema son las fuentes. No van a estar ahí para siempre.

viernes, 6 de febrero de 2009

AMERE propone que el Monumento del Bicentenario se ubique en la plaza del Ayuntamiento


Amere propone que el Monumento del Bicentenario se ubique en el centro de la plaza del Ayuntamiento, ante la Casa Consistorial, en el lugar que actualmente ocupa el monumento al general golpista y genocida Varela, estatua ecuestre erigida -según consta en las Actas Pro Monumento a Varela- como agradecimiento por su participación en el ‘glorioso’ Movimiento Nacional y por su protagonismo en ‘liberar’ a la provincia de las hordas marxistas. La asociación sostiene su propuesta basándose en razones históricas, urbanísticas y legales.

El Presidente de AMERE, Carlos Haut, aduce que hay varias razones que avalan su petición. Para empezar, se retomaría un proyecto municipal de principios del siglo XX, consistente en la erección de un monolito conmemorativo de las sesiones constituyentes celebradas en La Isla en 1810. “De hecho -señalan desde AMERE- se llegó a colocar incluso la primera piedra del monumento en cuestión, según consta en el Archivo Histórico de nuestra ciudad”.

De otra parte, desde el punto de vista urbanístico, el monolito realzará la puesta en valor del edificio consistorial y su entorno: “la sustitución del monumento al golpista y genocida Varela por el monolito permitiría volver a disfrutar de la belleza del Ayuntamiento, como podía hacerse antes de que erigiera la estatua ecuestre”, explican desde la asociación memorialista.

Por último, AMERE considera que las próximas obras de remodelación de la plaza del Ayuntamiento son la ocasión propicia para remover el monumento al golpista y genocida Varela y cumplir así con lo que establece la Ley de Memoria Histórica.
“Lo lógico sería exponer la supuestamente artística estatua de Varela en una sala del Museo Histórico local o almacenarla en alguna dependencia municipal”.

AMERE recuerda que hace ya tres meses que el Ayuntamiento de San Fernando decidió aplicar “a su manera” la ley de Memoria Histórica y anunció que ya había dado órdenes a Vías y Obras para la retirada de las placas y símbolos de la dictadura y los frisos de la estatua del golpista Varela. Pero hasta ahora no se ha hecho nada al respecto.

domingo, 1 de febrero de 2009

Por la memoria de las víctimas


Ni la Ley de la Memoria Histórica ni los más de 30 años de democracia han servido para poder recuperar la historia de las cientos de miles de personas que combatieron por la República...

www.kaosenlared.net/noticia/por-la-memoria-de-las-victimas

Hace poco más de un año entró en vigor la llamada Ley de la Memoria Histórica. Elaborada pese a la oposición de multitud de organizaciones de víctimas del franquismo y de recuperación de la memoria histórica, así como de organizaciones políticas, ha demostrado ser muy limitada e incapaz de recuperar la misma memoria histórica.

Además, hace un par de meses que volvió a evidenciarse que Franco es intocable, cuando Garzón puso fin al auto con el que había vuelto a las portadas de los diarios. Ni la Ley de la Memoria Histórica ni los más de 30 años de democracia han servido para poder recuperar la historia de las cientos de miles de personas que combatieron por la República y contra el franquismo. 30 años que, se ha confirmado con el pasar del tiempo, han sido de continuismo franquista, y en los que han mostrado una nula voluntad cuantos gobiernos han habido de recuperar la memoria histórica.

Pese a los intentos desde el poder por desestructurar el creciente movimiento memorialista y republicano otra vez ha sido evidente que la legislación tiene un carácter de clase: la Ley de Memoria Histórica era la ley que podía admitir el poder, y no la que exigen las miles de víctimas comunistas, socialistas, independentistas y anarquistas que están enterradas en fosas comunes. Fue una ley para evitar enfrentar el franquismo. Fue una ley para la prensa y para engatusar a la juventud: no fue una ley para recuperar la memoria.

Garzón fue un poco más allá, porque tuvo un carácter práctico y señaló y ordenó comenzar trabajos en fosas concretas, así como hacer un listado con todas las víctimas del franquismo. No hizo mucho más. Dejo la responsabilidad en los juzgados territoriales, que es donde estaban antes de que él decidiese hacerse cargo.
Frente a estos hechos, desde los Colectivos de Jóvenes Comunistas llamamos a la juventud a que luche por recuperar la memoria, porque la recuperará la juventud comprometida o no se recuperará.

La Historia la hacen los pueblos, y nosotros y nosotras hemos de comenzar por conocer nuestro propio pasado y hacerlo público: hemos de denunciar los crímenes de guerra que se cometieron hasta el 1 de abril de 1939, y los crímenes contra la humanidad que se cometieron desde entonces hasta el 27 de diciembre de 1978.

Contra el olvido y la impunidad
Por la memoria de los pueblos
Por la memoria de las víctimas

Comisión de República de los Colectivos de Jóvenes Comunistas